Ayer no hubo pérdida

aunque algunas cosas

seres

y momentos

empezaron a cambiar

a desprenderse

sin caer

 

A veces

no se puede evitar

ceder

ante el irreversible otoño

de nuestro brío

 

pero desprenderse

no es caer

 

es separarse

 

desnutrirse un poco

para empezar a armar

amar

 

absorber

 

la tierra

la humedad

el fango

 

en donde

adonde

volveremos

a ser

y crecer

mañana

 

como si todo siempre

dependiera

de una nueva oportunidad

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