La última vez

alcé un silbido, una mueca para finalizar el silencio

único, ante mí, el paisaje fue tu figura

rauda, como acostumbras, alejándote por la calle, sigilosa

Así te vi alejarte, de espaldas a los ojos en los que quedas grabada

 

Me veré insistente tras esos pasos

en otra calle

gastada de tanto patearla tras tus huellas

urdiendo un nuevo encuentro

sin saber si ocurrirá o si podré desde las sombras

-taciturno y ofuscado-

amenazar al destino

sobre todo si, incidioso, intenta alejarnos nuevamente

 

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